De mi casa a San Joaquín es una hora y cuarto, en San Joaquín queda el lugar donde estudio, pero llego a la universidad y no tengo ninguna vinculación con la comuna, ni con los vecinos, ni tengo una idea del carácter de esta comuna. Creo que esto le ocurre a un porcentaje alto de los que estudian en este campus. Podemos percibir una desaparición de la interacción social en las calles, estas se han transformado en vías de acceso, siempre buscando ser mas expeditas.
Los lugares, lugar como un hecho físico, material, como un espacio que da soporte para experiencias, lugar como espacio para los sentidos han casi desaparecido. Vivimos una transformación de los espacios donde se busca borrar las micro actividades que en el se desarrollan, donde se busca eliminar el murmullo de nuestra ciudad. Para Marc Auge, etnólogo francés, el no-lugar se caracteriza por ser un espacio que busca borrar las marcas de identidad en las personas que se encuentran en él. Son espacios que no nos hablan, que no tienen relación con nosotros. La ciudad contemporánea se caracteriza por el no-lugar, en ella encontramos las carreteras urbanas, los centros comerciales, los aeropuertos. Todos estos se relacionan con el transito, con la desvinculación, con el desarraigo, son espacios donde no reconocemos nuestra identidad. Cabe preguntarnos que es lo que se busca al crear espacios que no responden a nuestras verdaderas necesidades, espacios que no son apropiados a nuestra realidad, que no guardan relación con nuestra historia, o con el emplazamiento de nuestra ciudad, ¿que nos llevo a olvidarnos de la imponente cordillera que rodea nuestra ciudad?. Parece que se nos ha olvidado que crear una ciudad mejor, conduce a una sociedad mejor. Hay una falta de sinceridad con nosotros mismos al no crear lugares que tengan relación con nosotros, al tomar espacios que podrían estar en cualquier lugar del mundo. Ej. El Parque Arauco, cuando estoy en el, tengo la sensación de poder estar en cualquier lugar del mundo, podríamos estar en Arica, San José o ciudad de México, nada, nada en este centro comercial nos vincula con nuestra ciudad.
En busca de un Lugar en nuestra ciudad aparece el museo de arte precolombino (ubicado en Bandera con Compañía), esta casa colonial fue reconstruida a principios de los 80 de tal manera que mantuviera un dialogo con los habitantes de nuestra ciudad. Este dialogo es el que le da carácter de Lugar al edificio, el corredor que se toma la vereda y la envuelve, acogiendo a transeúntes, cambiando así el carácter anónimo de los que transitan por el. Esto ocurre por que hay una identificación de lo transeúntes con el edificio, hay una relación histórica del edificio con nuestra ciudad, en el podemos reconocer lo nuestro, lo propio. El edificio que alberga el museo del precolombino ha sido testigo de los cambios sufridos por Santiago y ha respondido a estos. Hasta el año de su reconstrucción el edificio permaneció cerrado, como lugar de permanencia, por que la ciudad así lo requería, al abrir sus portales y funcionar como corredor, el edificio responde al carácter transitorio que ahora posee la ciudad.
Angela




“WC: writing comments”
Junio 25, 2007Se emplea como eufemismo la frase: “voy a ir a hacer mis necesidades.” Existe esta urgencia biológica de vaciar lo que ya no es útil para el organismo. Pero existe, en un nivel paralelo al orgánico, otro tipo de necesidad insatisfecha: la necesidad de expresión reprimida por las normas y costumbres sociales que no permiten al ser humano desenvolverse con libertad. El baño es entonces el espacio de emancipación por excelencia, en donde el anonimato permite al sujeto subalterno rebelarse y hablar por sí mismo, sin tener que someterse a la re-presentación de otro académico encerrado en su ciudad letrada. Paradójicamente, se le pide que se comporte una vez más como un cuerpo docilitado, demostrando su cultura en el único lugar posible donde puede actuar instintivamente. En la realidad todos sabemos que tal respeto no se da. El baño de hombres de la Facultad de Letras en San Joaquín reluce inmaculado, sin embargo al final de sí, existe un cubículo que las auxiliares se rindieron a limpiar y concedieron a merced del desahogo. En la muralla izquierda se desencadena un diálogo rizomático formado por multitud de caligrafías, colores, símbolos, ideas e intenciones. Respondiendo a la importancia que da Said al lugar de enunciación, la estrechez del cubículo, la posición de los escritos y su altura, denuncian que fueron escritos por sujetos sentados en la taza del baño, es decir, “a calzón(cillo) quitado.” Así indefensos ante el mundo, escriben sobre fortalezas, y responden con convicciones.
Todos los escritos se refieren a este célebre manifiesto: “Somos pobres y hemos labrado toda la puta vida para poder sobrevivir, tonto culiao nunca te has roto las manos, ni siquiera sabes lo que es el trabajar. Es fácil hablar de todo cuando tu papi te paga todo y te mantiene, perro culiao. En este país de mierda los que provienen de senos acaudalados tiene el derecho a la educación de calidad, y a derecha quiere mantener este régimen para que el destino de esta tierra lo sigan manejando adinerado y asegurando los recursos para sí mismos. Y mantener el 100% de pobreza y mala educación, para así seguir realizando prácticas de fascismo y explotación y paradójicamente los hijos de puta se llenan el hocico hablando de los pobres.” Los demás son comentarios a favor o en contra a éste, generando un debate: 1) “parece más hijito de papá el que echa la culpa a otro de lo que le pasa.” 2) “Ser hombre es ser responsable y primero de uno mismo, o no?”, 3)“cuicos culpados de la UC, hijos de papá: continúen con el régimen de abuso, clasicismo, discriminación y explotación laboral!”,4) “no faltan los marginados con resentimiento social, ándate flaite culiao”, 5) “puente alto mismo represento”, 6)“y vos que hacer aquí estudiando?? Ándate a cuba, allá son todos igual de pobres!” y 7)“déjense de weviar por favor que estoy cagando.” Está configurado aparentemente como una conversación, pero es realmente un pastiche de monólogos que intentan lidiar forzadamente con su imposible réplica. El “o no?” en el segundo comentario se esfuerza inútilmente en ser interrogativa, cuando realmente no existe receptor inmediato capaz de responder. La esquizofrenia de este esfuerzo llega a tal límite que en el último escrito citado, se intenta ser lo que no se es, un soliloquio que intenta inútilmente devenir diálogo, dado que objetivamente nadie lo “wevea”. La cita sobre Puente Alto, a diferencia de las anteriores, no es un punto de vista, sino una firma genérica que asume la voz del manifiesto inicial para darle mayor potencia al argumento. Actúa como una bandera que revindica el territorio abandonado por el primer autor, quien no ha vuelto a manifestarse caligráficamente. En este cubículo el diálogo no se desarrolla como un desahogo oportunista de la privacidad, es decir no aprovecha, como podríamos creer, la libertad del anonimato para expresarse. No es así en otros casos de baños de la Universidad, en donde es difícil certificar los escritos como reales doctrinas, y se ven como “aventuras” morales; escribiendo lo que quizás no se piensa ni se hace.
Sorprendentemente los escritos en los baños femeninos son de mayor contenido sexual que el de los hombres. Estas “damas” que no hablan de sexualidad según la imagen que ha forjado la sociedad de ellas, escriben en los baños lo silenciado en el discurso cotidiano, con escritos como: 1)“¿Y dónde están las lesbianas de la UC?”, 2)“reprimidas y con pololo, como yo”,3) “estoy caliente, quiero tener sexo contigo, llámame: 6864683”, 4)“rebélate”, 5)“lubríquenme por favor”, 6)“nos tienen engrupidas con que no importa. Prueben uno grande primero y después hablamos.” Si no hay testigos vigentes que patenten tus pensamientos es una gran oportunidad para exhibir lo prohibido. Más que una “revelación” feminista, actúa como el “vértigo” de aprovechar ser quien no se es. Quizás estas especulaciones yerran en sus conclusiones y efectivamente son mujeres consecuentes a sus disciplinas, pero cabe dudar sobre su real efecto cotidiano y considerarlo más como un recreo de personalidad y un juego de devenir que una ideología decidida.
La escritura en los baños públicos creo que cuestiona a los que creen que el sujeto subalterno no puede hablar. Yo diría que sí puede hablar, quizás en un espacio que implica un punto de fuga y una desterritorialización a la norma…no en papel, pero si en una pared. La urgencia de apropiarse de un lugar ajeno que se presta para una intimidad fugaz, entre ideologías y sexualidad, diálogo entre sordos, el goce en lo prohibido, espacio de liberación, instante para devenir lo otro…. Como dice una de sus murallas: “el recinto donde se medita el día. Anónimo recuerdo del quejido.”
Alessandra
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