Al Al transitar por Santiago desfilan infinitas imágenes ante mi, pasan silenciosas, lejanas. Me cuestiono el espacio público, en mi cotidianidad son pocos y están casi siempre vacíos, es lejana la idea del espacio público como lugar para expresarse, lugar de libertad. La calle es para transitar más que para relacionarse. Santiago es una ciudad fragmentada. Mientras muchos debaten el futuro de nuestra ciudad, nosotros dialogamos con ella. Santiago se va armando cada día y nos va dando forma en cada momento. Cuando decido dejar el desfile de imágenes y entrar a dialogar con ellas, me doy cuenta que los espacios se dejan leer, que se narran a si mismos, cada “rostro anónimo” en el metro lleva su mundo. Los avisos publicitarios, las murallas, los ruidos, las texturas y los olores guardan su historia y están ahí para que los leamos, nos divirtamos y actuemos con ellos. Es en este momento cuando la frase “Tira los libros, sal a la calle” del cineasta Shuji Terayama se apodera de mi y provoca la creación de “un libro” a medida que transito por Santiago, un libro a partir de un pequeño viaje lleno de líneas de fuga que reflejan la riqueza de nuestra ciudad.
Aparte:
Encontre una poesía de Octavio Paz que describe la sensación que tengo en los espacios de nadie, donde se escriben relatos de nadie formando cuentos de ninguna parte.
HERMANDAD
Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.
Octavio Paz.

