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¿Rebelión de los cuerpos o disciplina alternativa?

Mayo 15, 2007

Lo primero que pensé cuando leí y relacioné las noticias sobre la Comunidad (o secta, como algunos medios se empeñan en nombrar) de Pirque con lo planteado por Foucault, fue que existía una comunidad que, como muchas otras, habían optado por una vida fuera del sistema y de sus leyes, gente que pensaba diferente y que quería ser coherente con sus ideas y vivir según ellas. Así crearon una forma de vida autosustentable y alejada del sistema y sus normas. Cuando se “descubrió” y difundió el entierro del cuerpo de la profesora de danza en los predios de la comunidad, las autoridades se espantaron, diciendo que éste era un acto ilegal, y de pasadita comenzaron a criticar las otras cosas que según ellos se salían de la norma: dijeron que atentaba contra los derechos de los niños que fueran privados de la educación tradicional y que no podía ser que esta gente no asistiera a los centros de salud como el resto de los ciudadanos.

Claramente todo esto tiene mucho que ver con Foucault, quien estudió los modos en que el poder penetraba en las formas de vida del hombre. La gente de Pirque reaccionó y rechazó precisamente el conjunto de reglamentos escolares, hospitalarios (y militares) que tienen, según Foucault, como objetivo principal controlar y corregir la vida de los hombres (“las operaciones del cuerpo”, según sus propias palabras). Estos cuerpos entonces, o vidas, que se han rebelado –aparentemente al menos- a estos dispositivos o ejercicios de poder, de esta forma dejan de ser vidas moldeables, dóciles y por lo tanto útiles para el sistema o poder que rige nuestra sociedad. Se han salido así de la lógica competitiva económica, laboral, educacional, consumista, etc. Es por esto que las autoridades actuaron rápidamente, supuestamente para proteger los “derechos” de esas personas…ya lo decía Foucault: a las disciplinas de poder no les gustan las aglomeraciones, “las pluralidades confusas, masivas, huidizas. Se trata de establecer las presencias y las ausencias, de saber dónde y cómo encontrar a los individuos, instaurar las comunicaciones útiles, interrumpir las que no lo son”. La comunidad rompía con el espacio inserto en el sistema, analítico, subdividido, vigilado y sobre todo útil, que crean las disciplinas. Estas disciplinas, que pretenden el “buen encauzamiento de la conducta”, que quieren enderezar y encausar las “multitudes móviles, confusas, inútiles de cuerpos y de fuerzas”.

Cabe destacar que la comunidad expresó que a ellos les importaba realmente la muerte de Jocelyn, con quien habían establecido un importante vínculo afectivo. Las autoridades y los medios se preocuparon en cambio de la parte legal de esta muerte, y la transgresión de las normas a través del entierro fue lo que los escandalizó. (la pregunta sería: ¿Por qué importa esto de lo legal – ilegal, derechos transgredidos o no, más que la vida misma que supuestamente se estaría resguardando a través de ellos?)

Ahora, no tenemos la información necesaria para afirmarlo, pero sí podemos preguntarnos si es que esta comunidad está realmente exenta de disciplina, qué tanta libertad hay en la vida que llevan. Según la carta escrita por ellos que se publicó en los medios, sus integrantes sólo siguen y confían en las leyes de dios, pero no sabemos qué formas emplean para cumplir esas leyes. Hay quienes piensan que cualquier forma de agrupación, cualquier célula social, incluso la familia, está regida por relaciones de poder e instaura normas de vida según ellas.

Lo otro interesante de pensar (y quizá desarrollar en otra entrada, porque se saldría un poco del tema) es el rol de los medios de comunicación en todo esto, que podrían tomarse, siguiendo los conceptos de Foucault, como una especie de panóptico posmoderno (que no se presenta ya como un espacio arquitectónico sino como un espacio virtual) que no sólo vigila sino que deforma y difunde una forma de ver la realidad que se objetiva a través de su publicación en un medio más o menos respetado y creíble.

Roxana Casas

3 comentarios

  1. Me alegra escuchar que se piense la “preocupación” del estado como una estrategia de poder, y como tal, un
    ejercicio de poder en vista del resguardo de sus intereses
    Por otra parte, ¿cómo otorgar a comunidades como éstas el beneficio de estar exentos de la ley? Podríamos decir que la legalidad y la ilegalidad es una dicotomía absurda; a uno mismo le podría parecer que lo óptimo sería regir sus acciones de acuerdo a lo que uno piensa y considera que es lo profundamente correcto, pero en los hechos concretos: ¿cómo permitir -y esto escapa un poco a tu tema, perdón- el que no se cumplan derechos como el de educación, si es que estos habitantes están bajo el mismo espacio de jurisdicción que el que está cualquier persona que está pisando cualquier centímetro cuadrado de Chile?(y del mundo…)
    Por mi parte creo que un niño que crece sin la educación tradicional no tiene porque estar en desventaja (filosóficamente hablando) con respecto a nadie, creo, por el contrario, que hay muchas desventajas que tiene el niño santiaguino que está obligado a vivir bajo parámetros de éxito enfermizos y alienados de la naturaleza.
    ¿pero cómo se puede fundamentar el que en una comunidad se le eduque a un niño “libremente” cuando en la práctica se le está obligando a no poder reinsertarse en el sistema?
    creo que la respuesta no puede ir en términos de libertad y no libertad, y menos en cuanto a si las comunidades en objeción ejercen o no relaciones de poder (obvio que sí lo hacen) Se trata de una lucha de poder que no se soluciona más que con una ruptura radical, significa tomarse el terreno, el hábitat, como una nación independiente.
    ¿Qué puede hacer el intelectual al respecto?
    ¿analizar?¿hacer tomar consciencia? ¿promover espacios de jurisdicción autónoma o mixta? es fucking angustiosamente dificil


  2. gracias por leer y comentar…enverda es bn complejo el tema, tú mismo hablas de libertad de elección y después dices que no se trata de eso, hablas de poder pero dices que no hay que tomar en cuenta ciertas relaciones de poder (las que se dan dentro de las comunidades…). Respecto a lo que dices de insertarse o no en el sistema, es cierto que quizá esos niños no van a poder hacerlo (y esta es la típica discusión y los míos son los típicos argumentos:)pero nosotros tpco optamos (cuando chicos) por estar en el sistema, nuestros papás consideraron que eso era lo mejor (o ni siquiera se lo preguntaron)para nosotros y por eso fuimos deucados de la forma tradicional y ahora, hasta cierto punto, estamos donde estamos…En cambio otras personas cuestionaron el sistema y decidieron vivir de una forma que fuera coherente con sus ideas, y les están dando a sus hijos lo que creen que es mejor para ellos… Fue una opción de la misma manera que lo fue para los otros.
    Al final no sé si es tan terrible eso de “no poder insertarse en el sistema”, como tú mismo dices estar dentro de él significa un estilo de vida enfermizo, que la mayoría llevamos más por inercia que por verdadero gusto o convicción

    Respecto a la tarea del intelectual…encuentro que es difícil hacer un aporte concreto desde esa posición, ovio que es importante tomar consciencia y discutir y todo eso, pero quizá por eso me cargaron un poco los textos de la subalternidad, pq mientras todos esos intelectuales discuten esas cosas igual los “sujetos subalternos” (q hasta suena lindo) están cagándose de hambre y sufriendo injusticias, etc etc.
    cada uno verá lo q hace respecto a eso en todo caso, hablar, hacer, ignorar, pensar.


  3. Esta interesante el tema, es una buena reflexión lo que propones, lo de los medios como panóptico, es muy interesante, porque si asi fuera y el panóptico ya no se diera solo por espacios fisicos, nos acercaríamos a lo de Agamben, que es bastante menos alentador que foucault, de cualquier manera es una muy buena entrada.
    saludos



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